La acción voluntaria es la parte más concreta del voluntariado social, el lado visible que se sitúa en un tiempo, en un lugar y en unos compromisos, formando parte de un proyecto concreto.
Gratuidad, continuidad, libertad, solidaridad o formación son algunas de sus señas de identidad .
En las personas sin hogar, el aislamiento, el desarraigo y la soledad son algunas de las características más propias. La acción voluntaria tiene siempre como fin trabajar desde la clave de lo relacional, como el gran reactivador de capacidades sociales. Ir al encuentro de la persona, huyendo de paternalismos, desde el respeto por la diferencia, y desde el enriquecimiento que supone esta.
Pero ésta, por si sola, corre el peligro de convertirse en beneficencia o asistencialismo sin repercusión en las causas que producen la exclusión social.
El voluntariado es también una actitud hacia el cambio, una actitud de búsqueda de mayor justicia social. Al conocer la exclusión social a través del contacto directo que supone la acción voluntaria, tiene la obligación de preguntarse por las causas, y ser vehículo de transformación social.
Esta actitud se puede materializar en la necesaria sensibilización social.
QUÉ TE PEDIMOS
•Colaborar como voluntario social en cualquiera de los programas disponibles
1 día a la semana 2-3 horas aprox.
•Asistir a la entrevista personal con el responsable de voluntariado social.
•Asistir y participar en las actividades de formación inicial y continua.
•Continuidad y compromiso en el proyecto donde desarrolles tu labor.
•Formar parte de un equipo, junto al resto de voluntarios sociales y profesionales que formen parte de tu programa.